HORA SANTA PARA
EL AÑO NUEVO
CANTO DE ENTRADA
EXPOSICIÓN DEL
SANTÍSIMO SACRAMENTO
(como de costumbre)
Ministro:
Unidos a la alegría del mundo entero por el nacimiento del Salvador y
agradeciendo el nuevo año que iniciamos en su nombre, hacemos esta Hora Santa
con la intención de pedir siempre al dueño de la mies, que día a día, en este
2012, nos ilumine, para responder generosamente a su llamado, que sigamos
siendo instrumentos para el sostén de vocaciones en la Iglesia con nuestra oración, y sigamos
alentando a nuestros sacerdotes, misioneros y religiosos, para que sigan dando a ese mismo
Jesús Niño, en la Eucaristía y en su testimonio, a toda la humanidad.
ORACIÓN
Ministro:
Oremos. Señor, Dios Todopoderoso, que has querido iluminarnos con la luz de tu
Verbo hecho carne, concédenos que todo este 2012 y siempre, nuestras obras concuerden siempre con la fe
que ha iluminado nuestro espíritu. Por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que
contigo vive y reina en unión con el Espíritu Santo y es Dios, por los siglos
de los siglos. Amén.
(Momentos de silencio para meditar)
CANTO
LITURGIA DE LA
PALABRA
PRIMERA LECTURA:
Del
libro del Profeta Isaías. (62,11-12)
Escuchen
lo que el Señor hace oír hasta el último rincón de la tierra: “Digan a la hija
de Sion: Mira que ya llega tu salvador. El premio de su victoria lo acompaña y
su recompensa lo precede. Tus hijos serán llamados “pueblo santo”, “Redimidos
del Señor”, y a ti te llamarán “Ciudad deseada, Ciudad no abandonada”
Palabra
de Dios.
Todos:
Te alabamos Señor.
(del Salmo 96).
V/ Reina el Señor, alégrese
la tierra.
R/ Reina el
Señor, alégrese la tierra.
Reina
el Señor, alégrese la tierra;
cante
de regocijo el mundo entero.
Los
cielos pregonan su justicia,
su
inmensa gloria ven todos los pueblos.
R/ Reina el
Señor, alégrese la tierra.
Amanece
la luz para el justo
y
la alegría para los rectos de corazón.
Alégrense,
justos, con el Señor
y
bendigan su santo nombre.
R/ Reina el
Señor, alégrese la tierra.
ACLAMACIÓN ANTES
DEL EVANGELIO:
V/ Aleluya, Aleluya.
R/ Aleluya,
Aleluya.
Gloria
a a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad.
R/ Aleluya,
Aleluya.
EVANGELIO:
Lectura
del Santo Evangelio según san Lucas. (2,15-20)
Cuando
los Ángeles los dejaron para volver al cielo, los pastores se dijeron unos a
otros: “Vamos hasta Belén, para ver eso que el Señor nos ha anunciado”. Se
fueron, pues, a toda prisa y encontraron a María, a José y al niño, recostado
en el pesebre. Después de verlo, contaron lo que se les había dicho de aquel niño,
y cuantos los oían quedaban maravillados.
María,
por su parte, guardaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón. Los
pastores se volvieron a sus campos alabando y glorificando a Dios por todo
cuanto habían visto y oído, según lo que se les había anunciado.
Palabra
del Señor.
Todos:
Gloria a ti, Señor Jesús.
(Momentos para meditar y compartir)
CANTO
Oración al
Corazón Eucarístico de Jesús Niño:
Lector
1: Querido Jesús Eucaristía, a quien María Santísima entregó como Pan de vida
eterna en Belén, hoy, como misioneros que somos, venimos a implorar tu
misericordia por todos los ateos, por todos los que no creen en Ti, por los
que aún no te conocen, para que, a través de la vocación gozosa de tus
sacerdotes, religiosos y misioneros, abran los ojos del alma y te descubran en la Creación, en la noche
tapizada de estrellas, en el corazón de las almas puras y sencillas. Te pedimos
que conviertas nuestros corazones en nuevos pesebres de carne, para que Tú
nazcas en ellos y nos hagas anunciadores de tu mensaje de amor y paz.
Lector
2: Querido Dios Hijo, que vienes a nosotros en Navidad como un Niño, para que
no tengamos miedo de acercarnos a ti, porque nadie tiene miedo de acercarse a
un niño; te suplicamos que los jóvenes que se sienten llamados a ser sacerdotes
y hermanos misioneros y las chicas que sienten inquietud por la vida religiosa, no se extravíen en la oscuridad del mundo, aturdidos por
la música estruendosa que resuena por doquier y no deja darse cuenta que tú, en
el pesebre, eres la luz del mundo, y que la música más hermosa que se puede escuchar
es tu Palabra, que da la vida eterna.
Lector
3: Sagrado Corazón Eucarístico del Niño Jesús, queremos, como familia de fe reunida en oración,
darte nuestro amor y nuestra adoración por todos aquellos que, escuchando el
llamado para colaborar en tu Iglesia, se han olvidado de Ti, o han
despreciado tu voz y se han hecho sordos a la invitación a compartir. Te ofrecemos nuestro amor en
reparación por los que en vez de seguir tu llamado a colaborar en la
Iglesia, te han dado la espalda y se han ido lejos de ti, engañados por los falsos
atractivos del mundo.
Lector
4: Corazón amado de Jesús Niño, ven y cuida, con tu sonrisa de Niño en Belén, a
nuestras familias, y con la fuerza de tu Sangre derramada en la Cruz aliéntanos para que te
mantengamos nuestro “sí”, te glorifiquemos en
el Pesebre y en la Eucaristía, y te adoremos en el tiempo y en la eternidad en
los Cielos. Escucha nuestros ruegos, querido Corazón del Niño Jesús, y concede
la gracia de la fe a quienes no creen en ti.
Lector
5: Jesús Eucaristía, nacido para nuestra salvación, te ofrecemos lo que somos y
lo que tenemos; te ofrecemos las mortificaciones que podamos pasar en el día a
día de este año que apenas vamos empezando, pidiéndote la gracia de la
conversión para nuestros seres queridos que no creen en ti, y para todos los
que en el mundo viven alejados de ti. Te prometemos darte el calor de nuestro
corazón para que en estos momentos de adoración, calmemos un poco tu sed de
almas; te prometemos ser tus súbditos, tus siervos, tu misioneros en todo
tiempo y lugar. Amén.
(Momentos para meditar y compartir)
PRECES
Ministro:
Llenos de gozo, Oremos, hermanos, al Padre del cielo, que ha enviado, a su Hijo
Jesús, para salvarnos.
Lector:
Por la Iglesia; para que en estas fiestas navideñas se renueve a la luz del
Evangelio y manifieste al Señor a todas las naciones. Oremos.
Todos: Padre, Escúchanos.
Lector:
Por nuestras autoridades civiles; para que gobiernen a sus pueblos con rectitud
y justicia y en este año tengamos elecciones pacíficas. Oremos.
Todos: Padre, Escúchanos.
Lector:
Por todos los que sufren y están enfermos,
padecen soledad o abandono; para que sean consolados y
encuentren la paz, el amor y el consuelo que Cristo vino a traernos. Oremos.
Todos: Padre, Escúchanos.
Lector:
Por todos aquellos que se sienten llamados a consagrar de una manera especial su vida a Dios, para que
encuentren en nosotros apoyo, amor y comprensión. Oremos.
Todos: Padre, Escúchanos.
Lector:
Por nuestros difuntos, especialmente los que han partido a la casa del Padre
este año pasado; para que alcancen pronto la felicidad eterna. Oremos.
Todos: Padre, Escúchanos.
Lector:
Por cuantos estamos aquí reunidos y todos los que colaboran con su persona y con su tiempo en el servicio apostólico de la Iglesia;
para que acojamos a Cristo en nuestras vidas y sepamos comunicárselo a los
demás contagiándolos del gozo de ser parte de tu misión. Oremos.
Todos: Padre, Escúchanos.
(Momentos de silencio para reflexionar)
CANTO
Ministro:
Ahora, Señor, te queremos pedir que sigas bendiciendo y enriqueciendo a tu
Iglesia con los dones de tus vocaciones. En este momento te pedimos
especialmente por tus sacerdotes, para que, fortalecidos,
traigan siempre tu presencia eucarística al mundo y sigan alegrando la Iglesia con la generosidad y la fidelidad de su respuesta.
(compuesta por
Doña Soledad Calderón de Torres).
“Oh
Jesús, Sacerdote Eterno de las almas,
guarda
a estos tus siervos en el santuario divino de tu corazón,
donde
nadie pueda hacerles daño alguno,
guarda
puros sus labios, diariamente enrojecidos por tu preciosa Sangre,
guarda
limpios, sin mancha, sus corazones
sellados
con el sublime carácter de tu sacerdocio.
Haz
que tu santo amor los envuelva y separe del contagio del mundo
y
que las almas por ellos dirigidas y administradas,
sean
su consuelo y gozo aquí en la tierra
y
luego su corona eterna en el cielo. Amén.
Ministro:
Señor, danos sacerdotes misioneros.
Todos:
Señor, danos sacerdotes misioneros.
Ministro:
Señor, danos muchos sacerdotes misioneros.
Todos:
Señor, danos muchos sacerdotes misioneros.
Ministro:
Señor, danos muchos y muy santos sacerdotes misioneros.
Todos:
Señor, danos muchos y muy santos sacerdotes misioneros.
Ministro:
Ahora dirijámonos al Señor, con las palabras que el mismo nos enseño. PADRE
NUESTRO…
BENDICIÓN CON EL
SANTÍSIMO SACRAMENTO Y DESPEDIDA.
Letanías
finales al Corazón de Jesús Niño, antes de hacer la Reserva.
Señor,
ten piedad de nosotros.
Cristo,
ten piedad de nosotros.
Señor,
ten piedad de nosotros.
Cristo,
óyenos.
Cristo,
escúchanos.
Dios,
Padre eterno, ten piedad de nosotros.
Dios
Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios
Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima
Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.
Corazón
del Niño Jesús, Hijo del Eterno Padre, ten piedad de nosotros.
Corazón
del Niño Jesús, formado por el Espíritu Santo en el seno de la Virgen Madre,
ten piedad de nosotros.
Corazón
del Niño Jesús, de Majestad infinita, ten piedad de nosotros.
Corazón
del Niño Jesús, Templo Santo de Dios, ten piedad de nosotros.
Corazón
del Niño Jesús, Tabernáculo del Altísimo, ten piedad de nosotros.
Corazón
del Niño Jesús, casa de Dios y puerta del cielo, ten piedad de nosotros.
Corazón
del Niño Jesús, hoguera ardiente de Amor infinito, ten piedad de nosotros.
Corazón
del Niño Jesús, lleno de bondad y de Amor, ten piedad de nosotros.
Corazón
del Niño Jesús, Rey y centro de todos los corazones, ten piedad de nosotros.
Corazón
del Niño Jesús, abismo de todas las virtudes, ten piedad de nosotros.
Corazón
del Niño Jesús, en quien están todos los tesoros de la Sabiduría y de la
Ciencia, ten piedad de nosotros.
Corazón
del Niño Jesús, paciente y de mucha Misericordia, ten piedad de nosotros.
V. Niño Jesús, manso y humilde Corazón.
R. Haz nuestro corazón semejante al tuyo. (3
veces)
Oración
Final
Sagrado
Corazón Eucarístico de Jesús que viniste como Niño en Belén, y te quedas oculto
bajo el velo sacramental en la Eucaristía. Ante Ti los pastores se postraron
para adorarte en Belén, ahora nosotros también te hemos venido a adorar y nos
retiramos ya. Te consagramos nuestros sentidos: los ojos, que te han de ver siempre
en la Hostia Santa; los oídos, que han de escuchar el mensaje de salvación en
tu Palabra en el Evangelio; el olfato, que ha de extasiarse con el olor de tu
exquisito perfume en el amor, la paz y la esperanza que nos traes en el diario
vivir; la boca, que ha de abrirse a la alabanza que te hemos de dar en la
Liturgia Dominical y en los demás momentos de alabanza; el gusto, que ha de
saborear tu Sagrado Cuerpo en el Manjar de Ángeles; y el tacto, que ha de
palpar tu presencia en el servir a los hermanos. Amén.
CANTO FINAL
algdr 2012

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